jueves, 26 de noviembre de 2009

EL PRISIONERO









“Las alabanzas a Alá, Señor de los Mundos.
 El Misericordioso, el Compasivo.
 Rey del Día de la Retribución.”
                                  Aleyas 1 al 3 de la “Sura que abre el Libro” (El Corán)



Déjalo venir Yussef, no te resistas. Medita en ello, y no dejes de alabar.
Otro día más en esta celda...
La humedad camina por mis huesos, las articulaciones claman por otras condiciones, pero esta celda es lo único que puedo yo ofrecerles.
La humedad camina por estas piedras, y camina dentro mío, así es como lo siento.


Siento también llantos y gritos por la noche.
Unos gritos imploran justicia, otros son juramentos y anhelos de venganza.
Hay gritos de otro tipo, gritos que provienen de esa pieza, donde con signos amables interrogan, y donde luego hacen actuar a los que te arrancan esos gritos.
Estamos en poder de esta gente que ha cruzado medio mundo con su fuerza y que se ha adueñado de lo que dicen liberar.
Se trata de invasores que abominan nuestra devoción, que nos clasifican en el género de los insectos, y sin siquiera conocernos nos atribuyen fanatismo.
He oído al coronel de esta prisión decir que divide a la gente de mi pueblo en solo dos categorías: terroristas activos y terroristas inactivos, ¿Qué comentario puede hacerse?


En cuanto a mí, me detuvieron huyendo de una casa que por un tiempo fuera núcleo de resistencia armada. Esa casa hoy, debe estar abandonada, y seriamente deteriorada a causa del asalto.
Jamás integré las facciones en armas.
Esa tarde había llegado allí en busca de mi hermano. Y es que había terminado de confeccionar 19 libros conteniendo mis poemas, y pensaba entregárselos a mis seres entrañables. Mi hermano es uno de estos seres.
Y lo ocurrido fue que, habiendo llegado a esta casa, por un corredor lateral, y al salir por el mismo sitio, siento gritos y voces de alto en mi lengua, pero con acento extranjero.
Mis sandalias levantaron polvo en lo que quiso ser mi huída, pero me interceptaron fácilmente.
En algún momento perdí el libro, que no le pude entregar a mi hermano por no encontrarse allí en la casa.


En verdad que no se viven buenos tiempos por mi tierra.
Y aunque repetidas veces me han ofrecido tomar armas para enfrentar la ocupación, yo no he aceptado.
Mi lucha por Libertad, Justicia y Belleza se desarrolla en la geografía espiritual.
Soy Poeta, Musulmán, y hombre de Paz hasta el final.
Nací para honrar la palabra, no la espada.
Algunos de mis hermanos creen que explosivos y sangre, por causa del Islam, nos acercan al Supremo. No solo no creo en eso, sino que no hallaré descanso hasta que esas creencias ya no sean.


Mis captores no saben que pienso así, ni yo me he encargado de hacérselo saber. Desde que caí en esta prisión no he dicho nada. He gritado, si, y es que es imposible no gritar cuando a uno le hacen cosas.
Ellos quieren que informe de mi hermano, y de sus seguidores. Y es con ese objetivo que, cada pocas noches, irrumpen estas personas y despliegan sus técnicas en los interrogatorios. Y como ya he dicho, luego dejan la tarea sucia a unos guardias de gran tamaño cuyos brazos equivalen en tamaño a nuestras piernas, y que nos despiertan el dolor, y lo llevan a límites que no creía posibles.
Y así es la guerra, como un dolor que nos lleva a límites que nunca creímos posible soportar.


Hablo de Indirith, nuestra más pequeña hermana, muerta en los bombardeos de Ramhadan. Ella llegó a tener solo ocho años. Tenía tan solo ocho años cuando entre los escombros encontré la mitad de su cráneo con su largo cabello negro chamuscado y salpicado de sangre seca y pedacitos de sus sesos.
¿Cómo hallar réplica a algo así?
¿Cómo debe uno reaccionar?
La guerra es siempre impulso criminal, impulso bestial, y va siempre en contra de la Vida. Nada ni nadie puede pretender justificarla.


Hablo de Maryam, estrella guía de mi oscura noche, quién hubo de emigrar cuando la oportunidad la señaló.
Maryam, tan lejos... No he querido que me sepa un prisionero. Tal vez sea mejor que piense que el olvido vino a mí. Ya bastante tiene con vivir en esa tierra que no ve con agrado nuestras costumbres y cultura, donde un turbante o un velo es señal de alarma. Y que además esa nación es aliada de quienes nos invaden.


Yo, Yussef Hyuk Athan, hijo de Sirio el alfarero, cuento lo que me está ocurriendo.
Y es que en medio de las calamidades y las duras pruebas, he despertado mi Tawhid*(1), y en la adversidad se ha desarrollado mi Baraka*(2).
Invisibles me confortan, y poco a poco voy desvelando mi misión...
No lejos del fin, un nuevo convenio se hace más que necesario, no es una responsabilidad muy grata, visto mi pueblo, el sentir que el Corán mismo pide que se lo complemente. ¿Es casual que en muchas partes del Libro se diga que cuando el enviado llega a la gente esta le diga que solo cree en lo que sus padres le enseñaron?


Cerca de medio millón de amaneceres nos acercan al Profeta (Que Alá bendiga su recuerdo), y cerca de medio millón de amaneceres nos separan también. Descubro que Alá nos ha puesto la gran prueba a los verdaderos musulmanes (sometidos a la Unidad).
Por eso es que el día que salga de estos muros, y diga y escriba lo que tenga que escribir y decir, se verá en mí a un hereje, pero aún así, y a riesgo de sentirme repudiado, tengo que sostener esta visión, y al igual que Mahoma (Que Alá le de su gracia y paz) estoy llamado a ser escriba de la voluntad que anima en mi corazón divina llama.
Yo Yussef, siervo de Alá. Prisionero en mi tierra por extraños. Aguardo aquí el Día y la Hora.


Lo que hoy sé, y se me ha dado conocer, debe pronto divulgarse.
He perdido dos dientes, debido a las descargas; me encuentro muy delgado, y mis articulaciones no sobrellevan bien las cortesías de este húmedo calabozo. Pero ni voy a morir, ni me van a matar, hasta que diga y escriba lo que debo decir y escribir.
El Día y la Hora no están lejos.


Mi cuerpo mengua y mi Wahy*(3) crece. No tiene sentido negarme a este llamado. La Profecía se ha activado en mi interior. Se ahora que todo lo que en mi Vida he hecho me ha conducido a la Revelación de mi destino.
Es Hoy, es Ahora.
No se trata de elegir cual verdad es mejor, sino sumarlas.
No se trata de elegir la violencia, sino la lucha.
Es el momento de olvidar, para así de una vez recordar quienes somos realmente.
El Juicio Final no es una amenaza, sino que refiere a nuestra capacidad de Despertar y de Amar, para salir de esta locura...


El Sura de la Victoria reza así:
“ Cuando llegue la Victoria de Alá
   y la conquista,
   y veas a la gente entrar por grupos
   en la adoración de Alá
   Glorifica a tu Señor con su alabanza
   y pídele perdón.
   El siempre acepta a quienes a El se vuelven”

No estaré aquí por mucho tiempo, mis sueños reclaman tu atención, y quieren oír lo que tu digas.
 ¡Gente del Amanecer! ¡Gente del Libro!, ¡Que el camino resplandeciente nos encuentre juntos, caminando!
¡In sh´Alá!


*(1) - Tawhid: Es clarividencia del Yo en su intuición del Uno. El Uno soporte y destino de la realidad y no ser supremo idealizado; verdad de todas las verdades y referencia primera y última del ser humano.

*(2) - Baraka: Podría calificarse de energía. Es un efluvio misterioso que da fecundidad. Es un poderoso tonificante espiritual que repercute en todas las dimensiones de la Vida. Emana de ciertos objetos, lugares y momentos.

*(3) - Wahy: Es el instinto que conduce a la revelación.
La Revelación del profeta como una necesidad natural.

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